miércoles, 18 de abril de 2018

VILLA HABANA



Hay un a mezcla muy especial en esta preciosa Villa con mas de 100 años de antigüedad. Luz, espacio y arte. La casa del artista Damián Aquiles en La Habana es un museo. Sus obras decoran cada rincón de la vivienda conviviendo con muebles reciclados

Pamela Ruiz, agente de fotógrafos, llegó a Cuba para buscar localizaciones para campañas publicitarias. Se enamoró de su cultura, y de su gente y se casó con el artista cubano Damián Aquiles. No imaginó que un día descubriría una casa desvencijada, que Vicenta, la propietaria y, en su día, sirvienta de los dueños originales, la invitaría a entrar.  
La idea fue restaurarla integrando su pasado. Los materiales, reciclados de casas derruidas por fuertes tormentas, los compraron a personas que los recuperaban de los escombros. La casa, también estudio de Damián Aquiles, se decoró con la intención de dar espacio a su obra y acoger a los amigos. 
En ella ha habido exposiciones de Louise Bourgeois, Robert Mapplethorpe o Ross Bleckner. Su vivienda es el escenario de cenas que ha propiciado la Fundación Cuba Entitled, un network con el extranjero de proyectos y personas que resuelvan los problemas de la isla. La luz que para los Aquiles es un elemento clave e “informa sobre el modo de mirar y sentir el entorno”, de día inunda el interior y de noche los candelabros ubicados en puntos estratégicos proyectan luces en las sombras.

Los papeles de la pared, así como los revestimientos, todo el pavimento hidráulico, son los originales de la  casa y contrastan con los muebles de mediados de S.XX y las piezas de arte modernas, las lamparas de araña. En algunas paredes se ha respetado la pintura original original de la casa o se han dejado las paredes tal cual después de haber arrancado el papel y ese detalle resulta maravilloso.






Imágenes: T-Magazine
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